4 señores en un local privado con un montón de reinas. Hablé con gente y por fin encontré a Natalia, sentada en un sillón, y me miraba. -¿Qué haces aquí sola?-. Ella se quedó pensativa, a ver si lograba acordarse de mi nombre, pero imposible, era la primera vez que me veía.
-Mirando-, dijo.
Me senté con ella. Y cuando se acercó un poco más le besé. Le toqué el pecho suavemente para que no pensara que soy un bruto. Ya no podía parar.
-¿Nos vamos?-, le dije.
-¿Adónde?, dijo ella.
No hacía falta contestar. Montamos en el coche.
-Estás borracho, no conduzcas-, musitó.
-Lo que digas.
Bajamos del coche y fuimos al callejón. Ella tampoco quería hablar...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario